El 14 de julio de 2010 nació Vortexbird.
Lo que comenzó como una idea compartida entre dos ingenieros, hoy es una organización conformada por más de 80 personas que trabajan cada día para transformar desafíos en soluciones tecnológicas que generan valor para empresas, organizaciones y comunidades.
Detrás de estos 16 años hay proyectos, aprendizajes, retos superados y logros alcanzados. Pero, sobre todo, hay personas.
Hay historias de crecimiento, familias que han acompañado este camino y un propósito que ha permanecido intacto desde el primer día: construir una empresa donde la tecnología sea un habilitador de soluciones y donde las personas puedan desarrollarse con pasión, bienestar y calidad superior.
Un sueño que comenzó con una convicción
Para Diego Armando Gómez, CEO y cofundador de Vortexbird, la inspiración surgió de una necesidad concreta del mercado, pero también de una visión mucho más profunda.
«Nosotros soñábamos con crear una empresa donde la gente trabajara con alegría alrededor de proyectos en los que la tecnología fuera un habilitador de soluciones, con pasión y calidad superior.»
La oportunidad apareció al identificar necesidades de integración tecnológica que muchas organizaciones enfrentaban y que podían resolverse de una manera diferente.
«El sueño nacía de una necesidad que tenían nuestros clientes de un modelo de integración que nosotros creíamos que podía generar mucho valor. Pero también queríamos que las personas que estuvieran aquí se sintieran felices.» – Añade Diego.
Esa visión sigue siendo parte fundamental del ADN de Vortexbird.
Una locura en la que decidieron creer
Para Johan Bejarano, líder de I+D+i y cofundador, el nacimiento de Vortexbird fue el resultado de unir dos ideas, dos visiones y una enorme convicción.
«Esto nació como una locura, porque cuando se juntan ideas de personas diferentes, aunque parezcan muy locas, si se llevan a la acción pueden convertirse en realidad. Era una locura de la que estábamos convencidos que íbamos a poder con ella».
Como ocurre con cualquier emprendimiento, los primeros años estuvieron llenos de incertidumbre, decisiones difíciles y grandes aprendizajes.
Sin embargo, la perseverancia siempre fue más fuerte que las dificultades.
Más que una empresa, una responsabilidad compartida
Cuando los fundadores recuerdan estos 16 años, no piensan únicamente en proyectos o resultados. Piensan en las personas.
«No es fácil describir lo que implican 16 años de esfuerzo, de asumir un compromiso con familias que empezaron siendo cinco personas y ahora son más de ochenta».
Cada crecimiento, cada nuevo integrante y cada proyecto exitoso representan también una responsabilidad que ha acompañado la evolución de la organización.
Los retos que impulsan el crecimiento
Durante estos años, Vortexbird ha enfrentado desafíos técnicos, organizacionales y de negocio que han exigido innovación, capacidad de adaptación y trabajo en equipo.
Para Diego, la clave siempre ha estado en el propósito compartido.
«Siempre hay proyectos retadores, clientes que te llevan a hacer cosas muy grandes, pero cuando existe un propósito claro, el equipo termina resolviéndolo y saliendo fortalecido de ese tipo de proyectos.»
Esa capacidad de afrontar desafíos y convertirlos en oportunidades ha permitido que Vortexbird continúe evolucionando en un entorno tecnológico cada vez más dinámico.
Una historia que sigue escribiéndose
Julio es un mes emotivo que lleva a celebrar 16 años de trayectoria, por ello, Vortexbird reconoce todo lo construido, pero también mira hacia adelante.
La innovación, la transformación digital y el crecimiento de las personas continúan siendo los pilares que impulsan la organización.
Lo que comenzó como un sueño compartido entre dos ingenieros se ha convertido en una historia construida por decenas de personas que han aportado su talento, compromiso y pasión para hacerla posible.
Las historias de crecimiento también se reflejan en quienes han construido su trayectoria profesional dentro de la organización.
Uno de ellos es Geider Andrés Montaño, Application Developer, quien destaca el impacto que Vortexbird ha tenido en su desarrollo personal y profesional:
«Vortexbird ha sido mucho más que un lugar de trabajo: ha sido un terreno fértil donde mis habilidades han echado raíces y florecido. Aquí he sido desarrollador, pero también guía para mis compañeros, y cada reto que se ha cruzado en mi camino se ha convertido en una oportunidad disfrazada de dificultad.
Geider añade: “Vortexbird se ha transformado en mi segundo hogar, un lugar donde el potencial no tiene techo y las oportunidades parecen multiplicarse cada vez que doy un paso más. Es, sin duda, la experiencia laboral más nutritiva y significativa que he vivido».
Mirar al futuro…
Para Beatriz Eugenia Grass, Chief Information Officer (CIO), la palabra que mejor define el futuro de Vortexbird es adaptabilidad.
«Adaptabilidad, porque no es un concepto abstracto; es algo que vemos todos los días. Se refleja en cómo se reconfiguran las células ágiles según las necesidades de cada cliente, en la capacidad del equipo para incorporar nuevas tecnologías sin detener la entrega de valor y en cómo la operación se ajusta entre proyectos a la medida, esquemas de staff augmentation y productos propios.»
Desde su perspectiva, el futuro de una empresa de tecnología depende de su capacidad para evolucionar sin perder su esencia.
«El futuro de una fábrica de software no se mide solo en las líneas de código entregadas, sino en qué tan rápido puede cambiar de forma sin romperse y sin comprometer la calidad.»
Por su parte, para Ana María Hernández, Human Resources Manager, la palabra que mejor describe el futuro de Vortexbird es evolución: “Evolución, porque lo que viene para Vortexbird nace de las personas”.
Para ella, la evolución no es solo transformación organizacional; es la fuerza humana que impulsa a la empresa a crecer con intención. Es la manera en que cada colaborador aporta, se adapta, aprende y se compromete con construir algo mejor.
“Estamos cambiando procesos, conversaciones y formas de relacionarnos. Pero, sobre todo, estamos creciendo desde adentro: desde la cultura, desde la escucha y desde la voluntad genuina de ser mejores”.
Ana María sueña e imagina ese futuro: donde cada paso adelante nace del talento, la conciencia y la humanidad de quienes hacen parte de Vortexbird.
Porque después de 16 años, la esencia sigue siendo la misma:
Crecer juntos. Transformar el futuro. Construir soluciones que generen valor y permitan que las personas desarrollen todo su potencial.
Y esta historia apenas comienza.









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